| Año: | 2026 |
| Género: | Drama corto |
| País: | China |
| Idioma: | Español |
| Duración: | De 1 a 2 horas |
Introducción
¿Qué harías si descubrieras que tienes el poder de curar cualquier enfermedad mortal, pero las mismas personas a las que les salvaste la vida decidieran destruirte? Esta es la impactante historia de Paco, un hombre de buen corazón que pasó de ser un héroe milagroso a terminar encadenado en un tribunal. Lo que nadie esperaba es que su venganza dejaría a todos sin palabras.

Desarrollo
Todo comenzó de la manera más insólita en el patio de su casa. Paco se estaba bañando tranquilamente cuando, por accidente, derramó un poco de agua de su jícara sobre un árbol completamente seco. En cuestión de segundos, presenció un verdadero milagro: el árbol floreció y dio unos duraznos gigantescos. Sorprendido y confundido, Paco decidió probar un sorbo de esa misma agua. Al instante, su rostro cambió, las arrugas desaparecieron y rejuveneció diez años. Fue ahí cuando entendió que el agua de su ducha tenía la capacidad divina de devolverle la vida a cualquiera.
Como Paco era un hombre noble y de gran corazón, no dudó en usar su don para ayudar a los demás. Se mudó a la ciudad y abrió una pequeña clínica para atender a personas con enfermedades terminales a las que la medicina tradicional ya había desahuciado. Durante un mes entero, atendió a casi cien personas. A muchos ni siquiera les cobró un solo peso y a otros solo les pidió una cuota simbólica para sobrevivir. Sin embargo, la ambición y la maldad humana no tienen límites.
Un día, los mismos dieciocho pacientes que habían llegado arrastrándose a su clínica, totalmente curados gracias a él, se juntaron para traicionarlo. Lo denunciaron ante las autoridades por ejercer la medicina sin licencia y le exigieron una indemnización millonaria. Paco fue arrestado y llevado a juicio enjaulado como si fuera el peor de los criminales. Frente al juez, al ver las caras de rabia y codicia de la gente que había salvado, Paco entendió la amarga verdad: había rescatado a un montón de desagradecidos.
El fiscal del caso, un hombre arrogante llamado Manolo, atacó a Paco sin piedad, pidiendo el castigo más severo posible y acusándolo de ser un estafador peligroso. Ante esto, Paco solo pidió una última cosa antes de recibir su sentencia: enfrentar cara a cara a cada una de sus supuestas víctimas. El juez autorizó la petición.
Uno a uno, los ancianos y enfermos a los que Paco había curado se acercaron a él para insultarlo. Una señora mayor, llena de coraje, le dio una bofetada tan fuerte que le hizo sangrar la boca. Pero lo que ellos no sabían era que Paco poseía un sistema divino. En el momento en que lo tocaron para agredirlo, el sistema activó la devolución de enfermedades. De manera silenciosa, Paco les regresó a cada uno el cáncer de hígado y los padecimientos mortales que les había quitado. Si decían que él los había dañado, ¡entonces que se quedaran con sus males de vuelta!
En medio de la tensión, las puertas del tribunal se abrieron de par en par. Entró Lola, una abogada elegante que resultó ser la última paciente a la que Paco le había salvado la vida tres días atrás. Lola presentó pruebas contundentes que demostraban que Paco jamás buscó enriquecerse y, para cerrarles la boca a los demandantes, sacó un cheque de su propio bolsillo por cinco millones para pagarles la indemnización a condición de que firmaran un acuerdo donde renunciaran a futuras demandas. Al ver el dinero en efectivo, los dieciocho enfermos cambiaron de actitud al instante, perdonando a Paco y retirando los cargos. Quedó al descubierto que jamás buscaron justicia, solo querían sacarle dinero.
Sin embargo, el malvado fiscal Manolo no quedó satisfecho. Aceptó el dinero pero exigió que Paco firmara una prohibición de por vida para ejercer la medicina humana, condenándolo a trabajar únicamente como veterinario de animales. La muchedumbre en la sala comenzó a gritar e insultar a Paco, exigiéndole que firmara y mandándolo a curar perros.
Final
Viendo la hipocresía de todos los presentes, Paco tomó la pluma y firmó el documento sin dudarlo. Pero antes de marcharse, miró fijamente al fiscal Manolo. En ese preciso segundo, el sistema de Paco transfirió una lista interminable de enfermedades mortales —uremia, rabia, herpes zóster e insuficiencia renal— directamente al cuerpo del fiscal. Con una sonrisa serena y fría, Paco declaró que a partir de ese momento solo atendería a animales, dejando al fiscal con un destino trágico e inevitable.