Imagínate llegar al día de tu boda, que tu prometida te deje plantado frente a todos y que, por pura desesperación, decidas casarte con la primera persona que recoja el ramo. Eso fue exactamente lo que le pasó a Su Yan, pero lo que nadie en esa sala sabía era que la chica sucia que recogió las flores no era ninguna indigente… ¡era la heredera de una de las familias más poderosas del país!